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LA CACIDAD DE LA ENSEÑANZA (Parte 3)

(Parte 3)


VI- CALIDAD Y EXCELENCIA ACADÉMICA

Es en la excelencia académica donde se ha popularizado más la imagen del deterioro de la enseñanza superior, tanto público como privado.

Varias son las razones de este fenómeno, entre ellos se puede mencionar los siguientes:

-El descenso de la calidad ha sido asociado con la masificación del ingreso y a las bajas barreras selectivas de los sistemas.

Brunner nos dice que hasta los años 70 las instituciones universitarias casi triplican su número y los alumnos aumentan en un 29%. Durante ésta década la matrícula aumenta en un 300%.

Por primera vez, la mayoría de los estudiantes proviene de familias que carecen ellas mismas de formación superior.

Se fundan nuevas universidades y proliferan nuevos establecimientos de enseñanza superior no universitarias.

En la década de los años 80 la expansión de la educación superior se desacelera pero desaparece. Los alumnos siguen aumentando, pero ahora una proporción de ellos estudia en establecimientos que no reciben apoyo del Estado.

Una cuota significativa de la matrícula regional se halla colocada en los cientos de establecimientos no univesitarios de enseñanza superior.

Sin embargo esto llevó a preguntarse sobre la equidad con la que opera el sistema. Es decir que, si bien la sola masificación del acceso a la educación superior ha significado un incremento de oportunidades que ha favorecido particularmente a las mujeres, a los jóvenes que viven fuera de la capital e incluso a una capa de los sectores populares, los más altos, del subsidio que importa la educación gratuita.

Este es un hecho que afectó fundamentalmente a la universidad pública, que por otra parte tuvo que soportar las mayores restricciones presupuestarias.

-Por el lado de los docentes, dicha expansión, obligó al reclutamiento acelerado de profesores que no poseían ni la formación académica ni la formación pedagógica adecuada.

-La disociación entre docente y ejercicio profesional, es decir, profesores que preparan para el ejercicio en profesiones y actividades que nunca han ejercido.

El trabajo docente constituye cada vez más el principal empleo de los egresados universitarios.

-La disociación entre investigación y docencia: se está extendiendo cada vez más la figura de un docente que sólo es docente, osea, que no investiga.

-La creación de los posgrados, en especial en aquellas instituciones donde los recursos humanos y el nivel de calidad de los estudios de grado no están lo suficientemente consolidados, donde ésta innovación absorve los mejores recursos y posterga la realización de actividades que, normalmente, podrían efectuarse al nivel de las carreras de grado.

El nivel de posgrado, en la década de los 80, inscribe anualmente a cerca de 100 mil estudiantes, y los egresados de pregrado supera el medio millón cada año.

La educación superior se termina transformando en una empresa masiva.

Por otra parte, los académicos dedicados a la investigación y los recursos de posgrado se revelan frente a la enseñanza de pregrado a la que consideran afectada de una irremediable mediocridad.

VII - PROPUESTAS

Habiéndose agotado la estructura de relación tradicional entre la sociedad, educación superior y el Estado, sólo cabe un cambio radical, que conduce a un nuevo contrato social entre las partes.

Un modelo propuesto es el llamado Estado-evaluativo. Es decir, un Estado que parte por reconocer la autonomía y diversidad de las instituciones de enseñanza superior y el carácter de bien público de los servicios que ellas ofrecen, y que por lo tanto contribuye y la autoevaluación de las acciones y de los resultado obtenidos por las universidades y de orientarlas desde la distancia.

Por lo tanto este modelo implica que:

-El Estado debe mantener e incluso aumentar el gasto en la enseñanza superior, pero ya no debe hacerlo a ciegas, sino entorno a metas pactadas, a contratos institucionales de trabajo y a la evaluación de resultados. No podrá justificarse el gasto público en educación si no hay mayor responsabilidad institucional.

-Las universidades deberán volverse más emprendedoras, es decir, que ya no podrán sostenerse más exclusivamente cargadas al presupuesto fiscal.

-Se deberá realizar incentivos selectivos, de modo que obligue a las univesidades a abrirse a su entorno y a buscar fuentes alternativas de recursos.

-El Estado debe tener un rol más activo en el plano de la evaluación de la educación superior.

La evaluación tiene objetivos, entre ellos, demostrar efectividad, proveer seguridad al público que se cumple con un mínimo de calidad, proporcionar criterios para la asignación de recursos, incentivar el mejoramiento de una institución, etc.

-Deben promoverse formas voluntarias de autoevaluación por parte de las propias instituciones que vayan acompañadas por procedimientos de evaluación externa.

-Deberá crearse una mayor capacidad de acreditación pública de las nuevas instituciones que se formen. La acreditación cumple la función de asegurar a la sociedad y a la comunidad intelectual, que los nuevos establecimientos o programas que se crean, cumplen con los estándares fijados según el juicio experto de los pares y por lo tanto, pueden ser autorizados por la autoridad pública competente.

-Hay que garantizar una homogeneizarción básica a partir de un nivel mínimo legítimo de calidad y favorecer la diferenciación en virtud del reconocimiento de diversas formas de excelencia académica.

-Debe haber un fuerte apoyo estatal a las instituciones más precarias, que son las que reciben a los sectores masivos de estudiantes.

-Elevar el reconocimiento social de las modalidades educativas predominantemente manuales.

-La autorregulación de los sistemas de educación superior constituye la base para un adecuado funcionamiento. Para esto, los establecimientos deben contar con una amplia capacidad iniciativa, estar dotados de un modelo de gobierno interno que permita arrebar a desiciones de un modo eficientemente y estaar en condiciones de adaptarse a las cambiantes demandas del entorno.

-Deberá surgir una renovada capacidad del Estado para orientar el sistema educativo superior desde la distancia, sin interferir pesada y burocraticamente en sus procesos internos y en sus movimientos de adaptación al medio. El Estado-evaluativo ofrece la oportunidad de una conducción y coordinación de la educación superior que se realiza a distancia, mediante acciones de monitoreo de su desarrollo, del uso de incentivos finacieros, etc.

VIII - CONCLUSIÓN

En todo lo expuesto, los diversos autores proponen un papel más activo del Estado. Pero, ¿Qué es un Estado? ¿Se referirán a una conceptualización tradicional de Estado? Y si es así, estará en contradicción con este Estado de hoy (en realidad me pregunto si este Estado contemporáneo deberá ponerse con mayúscula o con minúscula) que busca achicarse todo lo posible, cuando busca desprenderse de toda obligación, cuando todo pretende dejarlo expuesto a las leyes del mercado.

Sin embargo podríamos definir al Estado, como diría Gramsci, como todo el complejo de actividades prácticas y teóricas con los cuales la clase dirigente no sólo justifica y mantiene su dominio sino también logra obtener el consenso activo de los gobernadores.

La hegemonía se condensa cuando logra crear un hombre colectivo, un conformismo social que adecúe la moralidad de las masas a las necesidades del aparato económico de producción y, por ende, elabore nuevos tipos de individuos. El objetivo, para cada sociedad, es lograr que el individuo se incorpore al modelo colectivo.

La crisis de la educación superior es producto de que este lazo orgánico se quebrado, es decir, los aparatos hegemónico se han agrietado. Por lo tanto, la clase dominante ha perdido el consenso, etonces, no es más de la pura fuerza coercitiva. Se abren así las posibilidades para una confrontación entre dos conformismos, es decir, para una lucha de hegemonías.

Si pensamos en Paulo Freire, en su libro Pedagogía del Oprimido ¿No podemos ver a la educación superior como parte de ese sector de la población que está oprimido? Siendo oprimido, falto de libertad, no sólo por la clase dominante, sino que también por otros sectores oprimidos. Por lo tanto, siguiendo a Freire, la libertad, que es una conquista y no una donación, exige una búsqueda permanente. Exige una lucha que no justifica sólo por el hecho de que pasen a tener libertad (y ahora referido específicamente a la Facultad de Ciencias Sociales de la U.N.L.Z.) para venir a clase, elegir materias, acceder al conocimiento, etc. (Frire diría, libertad para comer), sino libertad para crear y construir, para admirar y aventurarse. Libertad para elegir a tus profesores mediante el concurso docente, participar en la confección de los planes de estudio, participar en el control de gastos de la fucultad, etc. En definitiva, libertad para participar en la búsqueda de una facultad que se adecue a las necesidades de sus integrantes y de la sociedad toda.

BIBLIOGRAFÍA

*ALTHUSSER, L: Ideología y Aparatos ideológicos del Estado (1984) Nueva visión, Bs.As.

*GUTIÉRREZ, A.B.: Pierre Bourdieu "Las prácticas sociales"

*TEDESCO, J.: "El desafío educativo:Calidad y democracia"

*BRUNNER, J.: "Políticas comparadas de Educación superior en América Latina". "Educación en América Latina: cambios y desafíos.

*PONTANTIERO, J.C.:"La hegemonía como relación educativa"

*FREIRE,P.: "Pedagogía del oprimido" Pp. 37 a 72 Cap.II